Si aplicas fotoprotección a tu piel, deberías poner el mismo empeño en proteger tus ojos de los daños de la radicación. Las gafas de sol son un básico, no un accesorio, para cuidar tus ojos. “Si no se protegen de forma adecuada frente a los rayos UV, la exposición al sol puede producir daños oculares a largo plazo y acelerar la aparición de patologías como cataratas o incluso Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)”, asegura José Lizardi Category Manager Gafas de Sol y Lentillas de Alain Afflelou. Lo corrobora, el doctor Fernando Llovet, director médico de Clínica Baviera (Madrid), “El uso de gafas de sol en exteriores es uno de los mejores hábitos que se pueden adoptar durante todo el año, incluido también el invierno. Por un lado, protegemos los ojos de la radiación ultravioleta y, por otro, las gafas de sol constituyen una pantalla que nos protege tanto del viento como de parte del frío. Los expertos se pronuncian sobre la importancia de comprar (y llevar) unas buenas gafas de sol.
¿Te molesta la luz del sol? Es normal
Lo primero es diferenciar la sensibilidad a la luz de la fotofobia. “La primera, dice el doctor Llovet, es cuando tenemos que entrecerrar los ojos porque nos exponemos a una luz intensa, es algo muy normal y le ocurre a la mayoría de las personas. Pero la fotofobia es cuando una persona siente una molestia ocular aguda al exponerse a la luz y puede ser un síntoma de una enfermedad oftalmológica, como la conjuntivitis, la uveítis o la iritis”.También, puede ser síntoma de algún problema neurológico como las migrañas o las cefaleas o la consecuencia del consumo de algunos fármacos o tras un traumatismo en la córnea.